"La literatura que me hizo", por Antonio
- Antonio
- 26 ene 2025
- 3 Min. de lectura
Mi nombre es Antonio José y aprendí a leer cuando era muy pequeño. No recuerdo exactamente la edad concreta, pero lo que sí recuerdo es que me encantaba leer libros que tenían diferentes finales. Esta tipología de obras se hace llamar libro-juegos, y permite elegir tu propia aventura, tomando las decisiones más oportunas según la situación que se presenta en ese lugar y momento. Interpretando un personaje ficticio basado en el carácter de los protagonistas de la saga Dragones y Mazmorras o El Señor de los anillos, hacía volar la imaginación hacia otro mundo donde los seres fantásticos y la magia eran la chispa que prende una fogata. Gracias a Tolkien, por ejemplo, descubrí un mundo fantástico maravilloso.
Después, cuando crecí, ya durante la adolescencia leía más libros de género de terror, sobre todo de Stephen King, y muchos otros que no recuerdo, ya que me concentré en el trabajo para ayudar en casa y dejé de lado la lectura por la falta de tiempo.
Actualmente, al ver la vida desde otra perspectiva, dispongo de todo el tiempo del mundo para poder leer lo que me interesa o me aporta algo positivo.
Cuando nacemos dependemos de nuestros padres hasta que podemos valernos por nosotros mismos. Llegado el momento, podemos elegir nuestro camino, autoconocernos y hacer aquello que nos hacer sentir bien, aprendiendo de los errores, de los propios y los ajenos. No todos, claro está, resolvemos el mismo problema de la misma forma.
Cuando descubrí lo que se me da bien, dejé las responsabilidades en un cajón para vaciar la mochila de la conciencia que todos llevamos encima alguna vez. Digo alguna vez porque, por cosas del destino, acabamos tomando una decisión que nos lleva a un lugar donde vaciamos todos esos pensamientos basura e información inútil e innecesaria que nos hacen vivir una vida distraída, ficticia, materialista y consumista. Salir de este mundo nos permite reencontrarnos con nosotros mismos, quereros y respetarnos.
Actualmente, estoy cursando GES 2 en un Centro de Formación de Adultos llamado CFA Salvador Dalí. He aprendido mucho en el Ámbito de la Comunicación, especialmente sobre las periferias de los géneros literarios y de los escritores y escritoras como Gabriel García Márquez —uno de los precursores del realismo mágico—, Cervantes, Federico García Lorca, Cristina Peri Rossi, Eduardo Galeano, Gloria Fuertes, Pablo Neruda, etc.
También he escrito prosas y poesías, haikus al estilo de Matshuo Basho o Mario Benedetti, definiciones y reflexiones sobre la relación de la literatura con las periferias, bibliografías poéticas, etc.
A mí me ha gustado fundamentalmente cómo se expresa Gloria Fuertes, muy especialmente en su autobiografía, y cómo le añade a sus recuerdos un contexto poético, dándole un estilo único.
En clase hemos trabajado arduamente los tres grandes géneros literarios. Hemos hablado de historias o sucesos que involucran personajes, dando como resultado un género narrativo sin comparación. También hemos expresado los sentimientos, emociones y pensamientos de forma subjetiva dentro de un entorno lírico. No nos hemos olvidado de diseñar obras para ser representadas delante del público en una función de teatro, como por ejemplo Hamlet, de William Shakespeare. Son los tres grandes géneros literarios que estamos trabajando a diario en clase.
También hemos trabajado fragmentos para analizar y revivir algunas aventuras, como los viajes de Quijote y su escudero. De hecho, hemos debatido en grupos sobre la ideología de su protagonista, sobre si está o no completamente loco, sobre si perdió el juicio, sobre si sus acciones son peligrosas para sí mismo y para los demás.
También hemos elaborado cartas al futuro al estilo de Eduardo Galeano, el escritor de los Nadies, y hemos viajado por poemas como los de Cristina Peri Rossi. Gracias a ella descubrimos los límites de la palabra y el uso de la literatura como alivio; la lectura como resistencia y consuelo. También hemos leído poemas como los de Federico García Lorca. Uno de ellos fue “El romance del sonámbulo”, que empieza: “verde, que te quiero, verde”, y termina con “el barco sobre la mar y el caballo sobre la montaña”.
Gracias a todo lo que hemos leído, debatido y escrito en clase, hemos aprendido una nueva perspectiva literaria. Antes, para mí, las palabras tenían únicamente su propio significado; ahora, también transmiten un sentimiento profundo y, a veces, irreparable. La literatura me ha enseñado a hacerme preguntas: ¿Qué queremos hacer sentir a quién nos lee? ¿Qué se esconde detrás del significado de un verso? ¿Qué pretendemos descubrir después de haber leído un poema? ¿Qué transmite la misma palabra en diferentes voces?




Comentarios